Pasado y presente de las cuevas

Pasado

Las cuevas fueron las primeras y más codiciadas viviendas para el hombre primitivo, especialmente cuando se vio obligado a refugiarse por el cambio de clima y la llegada de las glaciaciones. El mejor refugio que ofrecía la naturaleza eran las oquedades y cuevas; servía de abrigo en invierno y era fresca cuando quemaba el sol. Además, era una forma de defenderse de animales salvajes como el tigre de sable o el oso y también de los enemigos de otras tribus. Se tiene constancia de que hace más de 300.000 años antes de Cristo, hombres prehistóricos ya habitaban en cuevas del sur de Francia o de China.

Y así siguió hasta los tiempos actuales, hay cuevas que han estado constantemente habitadas por el hombre durante milenios.

En Andalucía a finales del siglo XV, cuando empezaron las referencias a cuevas habitadas cuya extensión parece que tuvo que ver con la expulsión de los moriscos del reino de granada, acaecida en el último tercio del siglo XVI. También se sabe que la regresión de esta población expulsada, años mas tarde implico un nuevo crecimiento de la vivienda excavada en la provincia. Aunque se pueden encontrar referencias históricas anteriores, las cuevas se expandieron fundamentalmente a lo largo del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX.


Vistas del pueblo de fonelas

A principios de los 80 se empezó a desarrollar un fenómeno que conllevo a la reparación y adaptación de las cuevas, antes abandonadas, con el fin de habitarlas para las vacaciones siendo actualmente este alojamiento un verdadero “boom” en las zonas rurales y dotando a estas de todas las comodidades de una vivienda moderna, hasta los servicios correspondientes de a un hotel de alta categoría. Esto las esta llevando a una revalorización muy intensa.

Trogloditas, viaje al futuro

Las cuevas, que en esta región son llamadas “trogloditas”, Son muy solicitadas por ejecutivos, intelectuales y artistas los que han puesto de moda rehabilitarlas y vivir en ellas… los fines de semana

 

Tras décadas de arreglos con ayuda de profesionales y legalidad pocos son hoy los que pueden verdaderamente disfrutar de una estancia en una vivienda excavada, adaptada a unas circunstancias climáticas continentales a 1000 metros de altitud y con fuertes variaciones de temperatura , que se producen en su exterior. Su estructura de arcillas, famosas por su gran heterogeneidad, en la cual intervienen muros y cubiertas de gran espesor, actúa como regulador térmico, acústico y bioclimático.

Antiguamente las habitaciones de las cuevas se excavaron manualmente por parte de sus futuros habitantes y bajo la dirección y ayuda del “maestro de pico” encaladas para su mayor recepción de la luz solar y para garantizar la transpirabilidad de sus elementos constructivos esencial para mantenerla sana.

La temperatura media de la vivienda troglodita se mueve alrededor de los 19 grados. Las habitaciones de fachada en verano pueden alcanzar tres grados más con temperaturas exteriores alrededor del doble y hasta tres grados menos en invierno con temperaturas exteriores que se mueven alrededor de los 20 grados debajo de su temperatura interior. Lo contrario pasa con las habitaciones del fondo en invierno son mas calidas y en verano mas frecas y se ofrecen para la siesta. Un autentico lujo sin aire acondicionado ni calefacción.

Las cuevas contra el cambio climático

La vivienda subterránea conlleva una solución fácil que posibilita resolver los problemas de energía. Permite devolver el suelo a las plantas y árboles y a la vez permite seguir construyendo sin gastar los recursos materiales. El uso del subsuelo además permite duplicar el espacio disponible efectivamente, una de las tendencias modernas del urbanismo. Queda pendiente de considerar las cuevas en su totalidad, como patrimonio arquitectónico y residencial, ya que cada vez quedan menos para admirar y salvar.

 

 

 

 

actividades